Un mosquito arruinó, una vez más, mi sueño. Empecé a ojear The Economist y encontré el obituario de Alison Des Forges:
“Dos accidentes de avión marcaron la vida de Alison Des Forges. El primero, hace 15 años, cuando un jet de lujo que llevaba a dos presidentes africanos fue derribado por misiles en Ruanda. El segundo, la semana pasada, cuando un avión se estrelló sobre el hielo de Buffalo, Nueva York, matando a 50 personas. El primer accidente sirvió como pretexto para el genocidio más rápido de la historia. El segundo silenció a su testigo más tenaz, una pequeña mujer americana de pelo plateado”.
Cuando el avión que traía a Kigali al presidente de Ruanda, Juvenal Habyarimana, y a su colega burundés, Cyprien Ntaryamira, se hizo añicos; el infierno abrió una sucursal en Ruanda.
Des Forges, una de esas extrañas personas que creen en la verdad, se dedicó a investigar el genocidio. Encontró los recibos de medio millón de machetes, comprados por el gobierno genocida para acabar con los tutsis y hutus moderados. Un recibo puede hacer palidecer a todas las resoluciones, llamamientos a la calma y condenas. Un recibo es lo que siempre debería perseguir el periodismo. Alison buscando recibos cuando amigos ruandeses yacían en las cunetas. No hay lección parecida.
El caso es que Alison Des Forges murió en Buffalo la semana pasada. No he leído su obra maestra, pero aquí está: No dejes a nadie que pueda contar la historia


4 Responses to “Alison Des Forges”
¡Recibos, cuentas, y tantos intereses invisibles que se hacen visibles de la manera más atroz! ¡Que investiguen Zurich! De la misma manera se investigaron las cuentas de Obiang (Guinea… trabajo del curso, hehemmm)… que eran del mismo banco que las de Pinochet, y se evidenció el espolio personal en el país del “tal dictador”. Admiro la valentía de esos periodistas que piensan en mostrar, a pesar de los riesgos, las verdades. Un abrazo
Sé que llevas tiempo irritado por el olvido de esa masacre y por la culpa que de ella tienen los organismos internacionales y los países del Norte que “miraron para otro lado”.
Es el Sur, son tribus, no saben gobernarse, se matan entre ellos, lo que hace la miseria, el hambre y la incultura…y comentarios semejantes solían oírse por aquí, cuando aquellas noticias duraban dos telediarios.
Quedan muchas facturas pendientes de esa masacre por desvelar, para quien lo pretenda. Más allá de las noticias amarillentas de nuestros informativos, donde sobran los detalles truculentos y faltan los análisis serios, que generan inquietudes.
Conmovedor este recuerdo de esa periodista que volaba tan alto en su oficio. Hay que elegir bien a los maestros.
At least she was a voice that could be heard. And it is a hope for people who spend their lives denouncing situations despite the consequences. You are not alone!
[...] el de Ruanda de Alison Des Forges, pero cuesta 60 euros al [...]