
Un periodista inglés a la caza de un asesino escondido en la selva desde hace décadas, que dice hablar con Dios, se viste de mujer y comanda un ejército de niños soldado. Los ingredientes dan para un buen plato de África atávica, sanguinaria y cruel. Kony es para muchos periodistas que vienen de safari, el trofeo más preciado.
Afortunadamente, Matthew Green -ex Reuters, hoy Financial Times- consigue escapar del tópico en muchos momentos e, incluso, llega a cuestionar el valor de lo que anda buscando.
Lo malo de perseguir una primicia es que, a veces, la primicia no te deja ver el bosque. En el caso de Kony, el bosque son unos 50.000 niños secuestrados en veinte años, dos millones de desplazados internos y una historia de atropellos varios contra la población del norte de Uganda por parte del LRA de Kony y del ejército ugandés.
Me sobran muchas páginas en las que Green habla, por ejemplo, de que una chica sudanesa no quiere cenar con él en Jartum o ha perdido el avión que le iba a llevar a la super exclusiva. El Green detective es bastante insoportable, pero como digo, lo suple con una buena explicación del conflicto y conversaciones muy interesantes, como por ejemplo, con Moses, un comandante-niño que consiguió escapar del LRA y al que espero conocer en los próximos días.
El día que compré The Wizard of the Nile -El Mago del Nilo- acababa de conseguir el contacto de José Carlos Rodríguez gracias a Alfonso Armada y me hizo gracia ver que no estaba tan lejos del meollo, ya que la primera persona que aparece en el libro de Green es el propio José Carlos Rodríguez.
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The Wizard of the Nile, Matthew Green. Portobello Books, London, 2008. 335 p.

