Monthly archives: March 2009

The Wizard of the Nile (2008)

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Un periodista inglés a la caza de un asesino escondido en la selva desde hace décadas, que dice hablar con Dios, se viste de mujer y comanda un ejército de niños soldado. Los ingredientes dan para un buen plato de África atávica, sanguinaria y cruel. Kony es para muchos periodistas que vienen de safari, el trofeo más preciado.

Afortunadamente, Matthew Green -ex Reuters, hoy Financial Times- consigue escapar del tópico en muchos momentos e, incluso, llega a cuestionar el valor de lo que anda buscando.

Lo malo de perseguir una primicia es que, a veces, la primicia no te deja ver el bosque. En el caso de Kony, el bosque son unos 50.000 niños secuestrados en veinte años, dos millones de desplazados internos y una historia de atropellos varios contra la población del norte de Uganda por parte del LRA de Kony y del ejército ugandés.

Me sobran muchas páginas en las que Green habla, por ejemplo, de que una chica sudanesa no quiere cenar con él en Jartum o ha perdido el avión que le iba a llevar a la super exclusiva. El Green detective es bastante insoportable, pero como digo, lo suple con una buena explicación del conflicto y conversaciones muy interesantes, como por ejemplo, con Moses, un comandante-niño que consiguió escapar del LRA y al que espero conocer en los próximos días.

El día que compré The Wizard of the Nile -El Mago del Nilo- acababa de conseguir el contacto de José Carlos Rodríguez gracias a Alfonso Armada y me hizo gracia ver que no estaba tan lejos del meollo, ya que la primera persona que aparece en el libro de Green es el propio José Carlos Rodríguez.

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The Wizard of the Nile, Matthew Green. Portobello Books, London, 2008. 335 p.

En buenas manos

chacon

Piratas somalíes, ¡allá vamos!

Y la declaración más machista de ayer.

Armas, escuelas, censura…

Primero armas, luego escuelas.

Uno menos en Marruecos. Aguante, Luis, aguante.

Los soldados de Sur Sudán que habían bloqueado la frontera con Uganda porque no les pagaban, han decidido abrirla.

Cuando uno es un asesino y no puede dejar de matar.

No sólo disparan a civiles, también hacen camisetas.

Finaliza la retirada…

Finaliza la retirada del Congo de las tropas ugandesas que luchaban contra el LRA

EFE Kampala

La retirada de los 4.000 soldados ugandeses destacados en el norte de la República Democrática del Congo (RDC) para luchar contra los rebeldes del Ejército de Resistencia del Señor (LRA) finalizó hoy con la llegada del último avión al aeropuerto de Entebbe, informó a Efe un portavoz militar.

“Todas las tropas que teníamos en el Congo ya están en casa”, aseguró el portavoz del ejército ugandés, Félix Kulaigye, que no quiso comentar la última matanza realizada por el LRA en territorio del país vecino, a la que se refirió como “un asunto congolés”.

El pasado jueves, al menos 12 personas fueron asesinadas a machetazos y cuarenta, la mitad de ellas niños, fueron secuestradas por el LRA en la población de Yanguma y sus cercanías.

La retirada ugandesa, iniciada el pasado 15 de marzo, pone fin a tres meses de combates contra el LRA, sobre cuyo líder, Joseph Kony, pesa una orden de detención de la Corte Penal Internacional por el reclutamiento forzoso de miles de niños.

La operación conjunta que las tropas ugandesas han llevado a cabo con las de la RDC se ha denominado “Trueno Luminoso” y, según dijo el propio Kulaigye al iniciarse la retirada hace ocho días, en ella han muerto 150 rebeldes y seis soldados ruandeses.

Para el portavoz militar, la operación ha sido un “éxito rotundo”, pues han sido detenidos mandos importantes del LRA y se han incautado de armas y equipos de comunicaciones.

Durante la operación, fueron liberadas 300 personas que el LRA había capturado, entre ellas a 139 mujeres conocidas como “las chicas de Aboke”, raptadas por la guerrilla en 1996 tras atacar una escuela en el norte de Uganda.

El pasado mes de enero, varias organizaciones de ayuda humanitaria denunciaron la muerte de más de 600 personas en tres semanas a manos del LRA y el secuestro de 160 niños en el norte de la RDC.

El LRA, que dice pretender instalar en Uganda un sistema de gobierno supuestamente basado en los mandamientos bíblicos, ha asesinado y torturado sistemáticamente a civiles durante los últimos veinte años en varios países de la zona de los Grandes Lagos africanos.

Considerado uno de los grupos más sanguinarios, el LRA ha sido reiteradamente acusado de secuestrar a niños, a los que fuerza a tomar las armas, y niñas, a las que esclaviza sexualmente. EFE

Anomalías

La diferencia entre un muerto y un dormido es que al primero le rodea un grupito de espectadores que gesticulan, hablan por el móvil, se agachan a mirar a ras de suelo y luego se alejan, caminan en círculos, beben una coca-cola. El blanco y el taxista se han parado y otean la escena desde la carretera.

El muerto yace en un escorzo imposible sobre la vía del tren, con un fondo verde esmeralda tropical en forma de colinas y casitas de techo de hoja de banano. Afortunadamente, todavía existe una brecha irreconciliable entre la belleza y la muerte.

El blanco le pregunta al taxista por lo que ha pasado, como si no hubieran llegado juntos a la escena o el color de la piel del taxista hiciera más creíble la hipótesis que nunca llegará a decir. El blanco lo ha preguntado sin pensarlo, para ahuyentar el silencio, pero el silencio se ha quedado.

El espectador más histriónico explica con un puño y una palma que al hombre le ha golpeado el tren. La frecuencia y velocidad de los trenes africanos añaden un grado más de absurdidad a esta muerte.

El taxista decide reanudar la marcha y al blanco no le parece ni bien, ni mal; sólo deja hacer, sabiendo que en los próximos minutos y horas se atormentará con la idea de no haberse quedado.

En el centro de Kampala, de camino a la librería Aristoc, el blanco verá niños descalzos y enfermos que, arrodillados en la acera, se mantienen con las manos en alto para recibir una moneda. El blanco y los miles de transeúntes de la Kampala Road pasarán de largo, rumbo al olvido y a sus asuntos.

El blanco compra dos libros y al salir a la calle se cruza con otro blanco, más blanco de piel, si se me permite la expresión, con un sombrero de cowboy tres tallas más grande y una chica local de acompañante. El cowboy debe tener 60 años.

De vuelta a casa, dos horas después, el muerto sigue en la vía del tren. Esta vez, varios policías le acompañaban. Uno toma anotaciones en su libreta, otro detiene a un tren que se acerca y el último no hace nada, de pie sin moverse. El blanco vuelve a pasar de largo y para calmarse se dice que contará lo que ha visto de la manera más fiel posible. También tratará de hacerlo bonito, de juntar las mejores palabras que se le ocurran. El blanco sabe que todo lo que tiene que ver con un muerto, no hacer nada y luego crear belleza en forma de palabras es algo completamente disparatado.

En la gasolinera Shell de al lado de casa, el blanco se fija en el título de un nuevo libro que ha llegado: ¿Ha hecho usted lo suficiente para ser rico?