El engranaje

Una noche, en mi añorada Bodegueta, me puse a divagar sobre el mundo. Dije algo parecido a que el sistema funciona como un reloj. En su interior, todos los engranajes cumplen una función, pero sólo uno es imprescindible. Sin él, el mecanismo se detiene y el reloj deja de dar la hora. Dije también que yo quería ver con mis propios ojos ese engranaje que mueve el mundo y creo haberlo conseguido en este lugar llamado Goma, donde la realidad del sistema se presenta cristalina y te atraviesa el pecho y la mirada.

No hay dobleces: este desastre humano es el engranaje y Goma, sólo un diente más.

Voy camino del cuartel general de la MONUC (Misión de las Naciones Unidas para el Congo). Es una carretera recta, en paralelo al aeropuerto. A un lado, cientos de personas se apiñan en los arcenes. Una lluvia fina convierte la tierra volcánica en barro negro, la mierda en pequeños riachuelos. Hay grupos de niños descalzos y abandonados moviéndose de un lado a otro o quietos bajo el chaparrón; mujeres con un bebé a la espalda, una bolsa en cada mano y un cargamento extra en equilibrio sobre la cabeza; jóvenes con sus moto-taxi esperando clientes, camiones gigantes de UN que apenas caben en una carretera lunar. Pequeños fogones o montones de basura ardiendo aderezan un olor caótico.

Al otro lado, apenas a doscientos metros, un avión gigante de carga aterriza sobre Goma y la tierra parece temblar. En medio de todo, estoy yo, incapaz de pensar, incapaz de asimilar todas las fotos que nunca haré. Superado.

Me cuelgo la Press Card de MONUC y entro en un recinto blanco y azul lleno de todoterrenos. En la cafetería, diez oficiales indios -Uruguay e India aportan el mayor número de soldados a la misión- sentados en tres mesas. No desayunan, apenas hablan entre ellos. Están. De camino a la oficina de prensa me cruzo con un militar indio de dos metros, turbante azul y bigotes largos y rizados hacia el cielo.

El Mayor Shardool Sharma me da una charla de cinco minutos sobre la labor de sus tropas en el terreno y los lugares que no debo pisar. El aire acondicionado convierte la sala en un frigorífico con pósters del Taj Mahal y de Bombay en las paredes. ‘Incredible India’ es el eslogan turístico, pero es imbatible para la escena en la que participo.

Salgo al patio de los todoterrenos y pasan dos francesas vestidas para una boda. Si tuviera valor, la foto sería perfecta.

Ayer por la noche volvía al hotel por las calles desiertas de Goma. Me había tomado dos cervezas -a 4 dólares cada una- en un bar lleno de personal de Naciones Unidas. Pasé por delante de otro bar, tres soldados congoleños con su boina roja se cruzaron conmigo. Sonaba ‘No Woman, No Cry’ de Bob Marley. Me pareció un himno absurdo para este lugar.

Llegó el momento de la pregunta inevitable: ¿Qué hago yo aquí?

4 Responses to “El engranaje”

  1. Nandi says:

    Tal vez no seas el único que en ese lugar se formula esa hiriente pregunta sin respuesta. El preguntartelo es un lujo occidental y blanco, como los vehículos de NU. Estás en el engranaje, el peiodismo también está dentro de la máquina. El evitar la fotografía no cambia la realidad, no tranquiliza la conciencia el “prefieriría no hacerlo” de Bartleby y de otros recordados por Vila Matas.
    El conocimiento, de la miseria y de la injusticia, siempre es doloroso, pero no debe inmovilizarte en la derrota de la vergüenza y de la resignación. La digestión de todo lo que contemplas y vives llegará más tarde, como cuando volviste de tu infantil viaje de Marruecos….¿recuerdas? .
    ¡No te rindas, mira de frente, dispara la cámara, escribe! Servirá de algo a alguien, sobre todo a ti…

  2. Nico says:

    Nunca he estado en Africa, salvo mi personal viaje infantil a Marruecos. No sé lo que es la miseria, más que por lo que he visto en los telediarios al mediodía. Pero no creo que NO mirar, haga que no existan. Nosotros, los que tan bien vivimos, necesitamos gente como TU que nos enseñe lo que nadie quiere ver.
    Desde la distancia del “primer mundo” se agradece cada palabra que compartes con nosotros.
    Animos en ese dificil momento…
    Nico

  3. Marta M. says:

    Muchos ánimos, Pablo. No puedo ni imaginar por lo que debes de estar pasando en estos momentos. ¿Cómo no vas a estar preguntándote qué haces allí? Lo que realmente me preocuparía es que no lo hicieras. Si te sirve de algo, hace mucho que no me emociona ninguna crónica de las muchas que leo cada día en la prensa, pero las tuyas sí lo consiguen. Muchas gracias. Es todo lo que puedo decir.

  4. nymm says:

    Without your articles, many of us wouldn’t face a reality that is very far away from our world. Think that if you weren’t there, and read someone else’s articles similar to the ones you write, you would wish you were there. I cannot imagine how hard this experience is being sometimes, but as many other things in your life, I’m sure it will help you be stronger, more tolerant and wiser.
    In case I have not done this before, THANK YOU!!!

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