Monthly archives: Junio 2009

Dear Pablo

Hola querido Pablo,

perdona por responderte tan tarde, pero después del fraudulento resultado de las elecciones, las manifestaciones y protestas, internet, los sms y los canales de televisión como BBC o CNN están siendo altamente protegidos por el gobierno de Ahmadineyad para que la gente no pueda acceder al mundo, noticias y análisis de los expertos. Irán está en una situación muy muy muy peligrosa y cerrada (no es la sociedad abierta de Karl Popper).

De todas formas, gracias por contactarme, es una gran esperanza conectar con un periodista ya que Irán es la tierra baldía del periodista. El Jefe Supremo de Irán tuvo una reunión el viernes y dijo su última palabra: Ahmadineyad es el presidente de Irán para los próximos cuatro años. ¡Nos vamos a deprimir!

Te deseo lo mejor.

S. R.

MENSAJE ORIGINAL

Hi Dear Pablo
sorry to replay such this late since in iran becouse of the election resoult cheating and demonstrations and protests the internet/sms/ and TV chanels like BBC and CNN are highly protected by goverment of Ahmadinejad to don’t let the pepole acces the world / news and analisisy by experts.
how ever in iran is so so so so so harmfull position and closed society (not open socity by Karl Popper )

any way thanx for contact me it was a big hope to conect a journalist becous Iran this dayes is The dead land of journalist.\
The Iranian suprem leader had a meeting in friday praying and told the last talk: Ahmadinejad is the president of Iran for this future 4 years. and we are going to be depresd!

wish the best
S. R.

La mosca

Imprescindible Espada:

Un cadáver en la alfombra

El presidente Bush mató ayer una mosca ante millones de telespectadores que asistían a su entrevista con el periodista Robert Gibbs John Harwood en el Consumer News and Business Channel. La entrevista había comenzado pocos segundos antes y una mosca revoloteaba con pesadez agónica por el estudio. Probablemente ya les habría molestado en los instantes previos, offline. En un momento dado, y mientras aludía a la necesidad de aumentar la transparencia de su gobierno, Bush perdió la concentración y empezó a manotear en el aire:

—Perdón… perdón, voy a empezar de nuevo. ¡Hey! ¡Largo de aquí! —dijo con su habitual soltura tejana
—Es la mosca más persistente que he visto nunca —concedía el presentador.

Entonces se produjo un silencio tenso y expectante, porque la cámara que enfocaba la cara del presidente lo mostraba ajeno por completo a las palabras de su interlocutor y sólo interesado en la mosca que se había posado sobre su mano izquierda. La estaba observando, acechándola más bien, de soslayo y de repente se oyó, más que se vio, un crujido fatal. Bush había acabado con la mosca de un golpe seco, certero, inapelable. Una exhibición.

Entonces vinieron unos segundos de campechanía viril:

—¡Muy bien!, —jaleaba Gibbs Harwood , con una punta excesiva de entusiasmo.
—Ahora… ¿dónde estábamos? —se ufanó con un poco de impostada pompa el presidente. Parecía que se tomaba a broma su hazaña, y que ahí iba a terminar todo. Pero no— Ha sido impresionante, ¿no? ¡Le di a la puñetera! ¿Qué te parece, GibbsHarwood?
—Ha estado muy bien —pareció aflojar un poco el periodista. Aunque en seguida volvió al hecho, como es su suprema obligación profesional— Está ahí —y se refería al irrisorio cadáver sobre la alfombra. Mejor se lo hubiese ahorrado, porque permitió que Bush cruzara una delicadísima frontera. De pronto la broma heroica se hizo obscena.
—¿Queréis filmarla? Ahí está. —Y obedientemente los cámaras filmaron el cadáver con detalle macro. En efecto: una señora mosca.

La observación completa de la escena en el you tube deja un no sé qué acre. Es obvio que se trata de una mosca, y que, admitámoslo, las moscas pueden llegar a ser muy pesadas. Medio sonriéndose, una se dice que se trata de un acto de legítima defensa. Pero qué quieren: la sonrisa se congela en cuanto una se repite esa expresión que tanta muerte ha causado. De pronto la escena adquiere un carácter revelador. Sobre el hombre, sobre la mosca, sobre nuestra inmensa capacidad de destrucción. Ay, la metáfora, qué forma más estremecedora de conocer…

Y ahora, el presidente Bush y la mosca:

Estampas de Mugunga

El paraíso aparece punteado por cabañas blancas y miles de personas en un limbo de pesadilla. Al fondo, el cono perfecto del volcán Nyiragongo envuelto en nubes, preside unas colinas de verde esmeralda y tierra negra. A la vuelta de una loma, el lago Kivu; el único que devuelve calma a cada vistazo.

En el campo de refugiados de Mugunga I (hay II y III), a unos ocho kilómetros de Goma, la vida discurre aplastada en el suelo por una ley de la gravedad multiplicada. El que no la aguanta, se queda tirado. Saltar o correr está reservado a los niños que no entienden mucho o ya han dejado de preguntarse si la vida es esto. También hay niños que ni saltan, ni corren.

Mugunga

“Un campo de refugiados, creéme, es una aberración, el sótano de la aventura humana. La existencia de un solo refugiado prescribe la necesidad de revocar la historia y degradar a los líderes del mundo. No puede haber empeño más honrado”. Gonzalo Sánchez-Terán.

El paso de Gisenyi

gisenyi_goma

Llegamos a Gisenyi, el último pueblo de Ruanda antes de entrar en Congo. Una explanada de piedras, el verde tropical y personas por todas partes son el atrezzo de una frontera que ha visto mucho. Niños y mutilados piden algo al único mzungu del lugar. Goma, con sus techos de chapa y sus aviones blancos de UN como corona, se aparece al fondo.

Bajo el volcán

Carta de despedida

despedida

Empiezo a despedirme de Ãfrica a los pies del Kilimanjaro, sobre este papel y esta carpeta de piel del Ol Tukai Lodge. La luna llena se filtra por entre las ramas de una acacia. Una rana diminuta da saltitos cerca de mis pies y la sabana me devuelve silencio en forma de brisa tibia.

La escritura y la vida son dos juegos deliberadamente románticos para mí, cargados de maestros a los que rendir tributo y fantasmas a los que es indispensable enfrentarse, si uno quiere seguir en pie. Mis días en Ãfrica -y me refiero a la pequeñísima porción de paraíso que me ha sido regalada- han sido puro juego de palabras y momentos.

La cima del Kilimanjaro está envuelta en un amenazadora corona de nubes en este preciso instante, pero la mole de piedra de 5.895 metros sigue hipnotizando, como sólo saben las montañas, la vida de los mortales.

En estos cuatro meses, creo haber cruzado muchos límites. He llegado todo lo lejos que el miedo y las fuerzas me han permitido. He escrito con toda la sinceridad de la que soy capaz. A cambio, los comentarios y mensajes que me habéis enviado han hecho que un kilómetro o una palabra más no parecieran algo demasiado lejano.

La noche cae, generosa y cruel, sobre la llanura de Amboseli.

Puedo decir con un raro orgullo que he vivido y he sobrevivido. Esto último gracias a todas las personas del camino que me han dado un techo, un plato, una mano o una conversación a cambio de nada. Son muchas, pero todas, a estas alturas de la partida, lo saben individualmente.

Este es el lugar de todos los sueños y todas las pesadillas. Nunca conocí libertad más grande ni paisajes más bellos cuando el sol muere al atardecer de este mundo tan lleno de historias, al que odio y amo con una locura nueva.

Por alguna incomprensible razón, siento que Ãfrica es el inicio y el final de todo, la pieza que completa el acertijo más antiguo. He metido el puño en un cofre abierto que guarda todo lo que el hombre es o, quizás, todo en lo que me he convertido. Mañana, cuando vuele alto y lejos en la noche africana, me despediré a mi manera de esta tierra, sin palabras ni gestos. Nadie puede decir adiós a un pedazo de sí mismo.

P.D.: Aunque ya me haya ido de aquí, seguiré escribiendo sobre todo lo que no he podido en estas últimas semanas. Las montañas esmeralda del norte de Congo, un trote a caballo rodeado de impalas y demás historias. Luego me iré a Nueva York y este cartero seguirá llevando cartas, que es su profesión.