Los cronocrímenes
Ayer asistí al preestreno de Los cronocrímenes, la ópera prima de Nacho Vigalondo. Es lo que tiene ser amigo de un vasco de dos metros con voz de barítono con el que me echo bombays escuchando a Bach, y de su hermano gemelo, un vasco de dos metros con voz de barítono con el que me echo bombays escuchando zarzuelas. Me pareció una gran primera película de un director que, creo, va acabar con la maldición de cuartos de final del cine español. Apunten: si fuera Scarlett Johansson temblaría ante Bárbara Goenaga.

192 cm, pero gracias de todos modos. A ver si la próxima vez, entre trago de bombay y cigarrillo, afinamos bien una cantata!!!
G. Gould