Imprescindible Espada:
El presidente Bush mató ayer una mosca ante millones de telespectadores que asistÃan a su entrevista con el periodista Robert Gibbs John Harwood en el Consumer News and Business Channel. La entrevista habÃa comenzado pocos segundos antes y una mosca revoloteaba con pesadez agónica por el estudio. Probablemente ya les habrÃa molestado en los instantes previos, offline. En un momento dado, y mientras aludÃa a la necesidad de aumentar la transparencia de su gobierno, Bush perdió la concentración y empezó a manotear en el aire:
—Perdón… perdón, voy a empezar de nuevo. ¡Hey! ¡Largo de aquÃ! —dijo con su habitual soltura tejana
—Es la mosca más persistente que he visto nunca —concedÃa el presentador.
Entonces se produjo un silencio tenso y expectante, porque la cámara que enfocaba la cara del presidente lo mostraba ajeno por completo a las palabras de su interlocutor y sólo interesado en la mosca que se habÃa posado sobre su mano izquierda. La estaba observando, acechándola más bien, de soslayo y de repente se oyó, más que se vio, un crujido fatal. Bush habÃa acabado con la mosca de un golpe seco, certero, inapelable. Una exhibición.
Entonces vinieron unos segundos de campechanÃa viril:
—¡Muy bien!, —jaleaba Gibbs Harwood , con una punta excesiva de entusiasmo.
—Ahora… ¿dónde estábamos? —se ufanó con un poco de impostada pompa el presidente. ParecÃa que se tomaba a broma su hazaña, y que ahà iba a terminar todo. Pero no— Ha sido impresionante, ¿no? ¡Le di a la puñetera! ¿Qué te parece, GibbsHarwood?
—Ha estado muy bien —pareció aflojar un poco el periodista. Aunque en seguida volvió al hecho, como es su suprema obligación profesional— Está ahà —y se referÃa al irrisorio cadáver sobre la alfombra. Mejor se lo hubiese ahorrado, porque permitió que Bush cruzara una delicadÃsima frontera. De pronto la broma heroica se hizo obscena.
—¿Queréis filmarla? Ahà está. —Y obedientemente los cámaras filmaron el cadáver con detalle macro. En efecto: una señora mosca.
La observación completa de la escena en el you tube deja un no sé qué acre. Es obvio que se trata de una mosca, y que, admitámoslo, las moscas pueden llegar a ser muy pesadas. Medio sonriéndose, una se dice que se trata de un acto de legÃtima defensa. Pero qué quieren: la sonrisa se congela en cuanto una se repite esa expresión que tanta muerte ha causado. De pronto la escena adquiere un carácter revelador. Sobre el hombre, sobre la mosca, sobre nuestra inmensa capacidad de destrucción. Ay, la metáfora, qué forma más estremecedora de conocer…
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Y ahora, el presidente Bush y la mosca:



