Las puertas del Amazonas
El gobierno brasileño ha decidido ponerle puertas al Amazonas. La imagen no es mía, sino de un lúcido redactor de El País. Pero me gusta y me la quedo.
Resulta que Lula y compañía han puesto en marcha la maquinaria legal para limitar el acceso al interior de la selva amazónica. Ojo, esto no significa que el ingreso esté prohibido. No, no es eso, sólo se trata de informar a las autoridades del motivo del viaje, la duración de la estancia y los lugares a visitar. Un boicoteo a la libertad, sin ninguna duda. Pero quizás un boicoteo necesario. ¿Es ésta una buena noticia?
1.- Sí, sí que lo es: El gobierno de Brasil dice que es necesario impermeabilizar las fronteras invisibles de la selva para proteger las riquezas nacionales. Les preocupa mucho el contrabando biológico, es decir, el robo indiscriminado de plantas tropicales que sólo crecen en el Amazonas. Estas plantas son utilizadas en la industria medicinal y suponen una de las opciones de desarrollo económico para el país de Lula. No sólo eso. En el interior del Amazonas hay grandes reservas de gas y petróleo que actualmente son difíciles de preservar por la falta de controles. Por no hablar de la madera y el agua. Se supone que con esta medida, Brasil ampliará su control sobre los usos indebidos de los recursos de la selva. Si alguien tiene que sacar partido de ellos es el estado y, por tanto, el pueblo entero. En su reciente visita a Estados Unidos el ministro de educación brasileño respondió a las preguntas de varios periodistas. Uno de ellos le pidió su opinión sobre la internacionalización del Amazonas, ya saben, es el pulmón del mundo y patrimonio de la humanidad. Que la ONU se haga cargo de él para que a nosotros no nos falte el aire. Ante semejante demostración de cinismo, el ministro respondió que el Amazonas será universal cuando también lo sean los yacimientos petrolíferos.
Sí, es una buena noticia que cierren las puertas del Amazonas. Que el pueblo brasileño gestione sus propias riquezas y las utilice para salir de la pobreza. Así además se reforzarán los controles y disminuirá el expolio amazónico.
2.- No, cómo va a ser una buena noticia: El problema es que el pueblo brasileño está gobernado por una clase política demasiado corrupta. Los intereses creados alrededor de la extracción ilegal de madera, por ejemplo, son dinosáuricos y superan con creces la buena voluntad de un puñado de legisladores. Si se cierra el paso a oenegés y observadores, apenas habrá control sobre lo que ocurre en la Amazonía. Los planes de gobierno ya son suficientemente destructivos (construcción de carreteras, tala legal de madera, plantaciones de soja), siempre nadando entre el desarrollo económico, los biocombustibles y la preservación. Si además añadimos la corrupción y los intereses creados…
Hace dos días asesinaron en Tucuruí (Pará) a Emival Barbosa Machado, un agricultor de 50 años. Había denunciado que en su municipio se comercializaba con madera extraída de forma ilegal y que los “pistoleros” tenían amenazada a toda la comunidad. También denunció antes de ser tiroteado que el IBAMA (Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables) estaba metido en el ajo. Las empresas madereras compran madera ilegal y la venden como legal. Con la aprobación del IBAMA y el apoyo de un ejército de bandoleros que mata sin pensarlo dos veces. La historia de siempre.
Emival es sólo uno de los 800 agricultores que han muerto en el estado de Pará en los últimos 36 años. Muchos otros han muerto en el resto de estados amazónicos a manos de los mismos “pistoleros”. La víctima más ilustre, sin duda, fue Chico Mendes, dirigente sindical y activista medioambiental que fue abatido en 1988 en el estado de Acre. Mendes defendía un control transparente de la actividad en la selva para evitar la deforestación masiva.
No, no puede ser una buena noticia. Si se cierran las puertas nadie podrá controlar lo que ocurre en una zona tan enorme (de 5 a 7 millones de kilómetros cuadrados) La tala ilegal irá en aumento, la violencia no cesará y el gobierno podrá dedicarse a sus proyectos sin soportar la presión de oenegés y otros organismos.
¿Y entonces? ¿Esta nueva ley es una buena o una mala noticia? Yo no sé que pensar…